‘Todo por la culpa de un simple clavo’

todo por la culpa de un simple clavo - #MiDevocinal

Desde hace mucho tiempo, se cuenta la historia de un hombre al que llamaremos Mateo, un adulto mayor que puso su casa en venta, y cuando apareció un comprador el accedió a venderle la casa con una sola condición:

-Se la vendo completa, excepto un pequeño espacio en la pared de la sala, donde está puesto un clavo.

 El comprador dijo sin vacilación que, por un simple clavo, no habría problema, de este modo, aceptó e hizo el contrato con esa condición.

Poco tiempo después, el comprador y su familia, se mudaron a su nuevo hogar, y fue ahí donde empezaron los inconvenientes, porque casi todos los días Mateo venía a altas horas de la noche y pedía ver su calvo en la pared.

Los primeros días a pesar  de la incómoda situación, el comprador no se quejó, porque creía que era solo nostalgia por irse de su casa, pero luego, empezó a cansarse de soportarlo y decidió hablar seriamente con Mateo.


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-Señor, yo ya le compré la casa, no tiene derecho a venir a molestar todos los días ¡y mucho menos, tan tarde!

 Mateo respondió tranquilamente:

-Lo siento joven, pero mientras yo sea el dueño de ese pequeño clavo, tengo derecho sobre él y puedo venir a cualquier hora, las veces que quiera, solo para verlo. No olvide que esa condición fue aprobada en el contrato que usted firmó.

 El pobre comprador tuvo que soportarlo hasta que terminó el contrato, y luego dijo que nunca más, consideraría ni siquiera un clavo, como algo insignificante.

 En ocasiones, una pequeña decisión tomada sin consultar, menospreciar a otros, mentir, engañar, evadir responsabilidades en el trabajo a pesar de que te están pagando por cumplirlas, etc., la lista puede seguir… Al igual que el comprador de esta historia, a veces, pensamos que nimiedades en nuestras vidas son insignificantes, pero, todas esas “pequeñas cosas” que sabemos que están mal, que guardamos secretamente y que consideramos fáciles de manejar, a la larga, solo crecerán llevándonos a enfrentar consecuencias difíciles, tristes, dolorosas e incluso vergonzosas.

Alguien dijo: Por un clavo se perdió una herradura, por esa herradura un caballo, por el caballo un guerrero, por ese guerrero la batalla, por esa batalla un reino. Y todo esto pasó porque un clavo se perdió.” Sabias palabras ¿No crees?

Por eso, no te engañes, Dios no puede ser burlado, todo acto secreto tiene sus consecuencias, puede que tarden en descubrirte, pero Dios ya te ha visto desde el momento mismo, en que surgió esa idea en tu corazón. Así que, no habrá excusas que te puedan librar de la responsabilidad ante Él, ni siquiera la frase: “Fue por una buena causa” o “Estaba desesperado”.

¿Qué podemos hacer? La buena noticia es que Dios es misericordioso y no quiere que cedas, por eso te provee una salida, una herramienta para resolver tus dilemas, en ese pasaje que dice: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7) En algunas versiones Dominio propio es traducido como Templanza o Autodisciplina. ¡Qué alegría saber que Dios mismo nos brinda de su espíritu para poder mantenernos firmes en su verdad, guardando cada corazón y dando fortaleza al necesitado! Porque sin su ayuda somos vulnerables a los ataques del enemigo, ya sean en el espíritu, la mente, en el trabajo, la salud o la economía.


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Pero, es importante saber que no es algo instantáneo, sino algo que debe cultivarse, porque también dice: “Precisamente por eso, esfuércense por añadir a su fe, virtud; a su virtud, entendimiento; al entendimiento, dominio propio; al dominio propio, constancia; a la constancia, devoción a Dios; a la devoción a Dios, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.” (2 Pedro 1:5-7 (RVR1960) 

Aquí vemos una secuencia necesaria para obtener un resultado ideal, especialmente cuando dice que sumemos al dominio propio, constancia, y devoción a Dios.

Si constantemente realizas un autoexamen y te acercas más a Dios para entregar completamente tu ser, y exponer ante Él las “pequeñas cosas” que has guardado por tanto tiempo, verás que con su ayuda será más fácil seguir creciendo y manteniéndose firme.

 Ahora, retomando la historia de la casa  que Mateo vendió, imagina si esa casa representara  tu corazón, ¿Se lo has entregado a Dios por completo, o aun retienes un trocito pequeño, del tamaño de un clavo?; no importa si ese trocito es tu pasado, tu familia, tus bienes, tu empleo o algún pecado oculto; si ese trocito no está en las manos de Dios, está desprotegido y el enemigo vendrá cuando quiera y a la hora que desee, solamente a jugar con ese trocito de tu corazón para desestabilizarte, hasta que decidas soltarlo. Por eso escucha hoy el consejo de tu Padre Celestial: “Dame, hijo mío, tu corazón, Y miren tus ojos por mis caminos” (Prov. 23:26 RVR) No esperes demasiado.

Finalmente, te invito a orar:

 Padre Bueno, perdóname por no comprender antes, que Tú solo quieres que te entregue todo mi ser, para protegerlo. Estaba ciego y no lo entendía. Te pido en este momento, que me permitas entregar este  trocito de corazón  que guardaba para mí egoístamente. Por favor protégelo del enemigo y no permitas que vuelva a usarlo para dañarme, ni para entrar a molestarme nunca más. Sé que ahora dejo todo mi ser en las mejores manos. En el nombre de Jesús. Amen.

 

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